26 noviembre, 2020

Andrés Cañizález: “El 6D habrá una votación, no una elección”

El periodismo venezolano tiene ante sí un nuevo reto: informar de un acontecimiento político plagado de irregularidades en un contexto represivo, como es la jornada del 6D. Ante este panorama que no arrojará sorpresas en los resultados, el periodista y activista por la libertad de expresión, director de la organización Medianálisis y del Observatorio Venezolano de Fake News, Andrés Cañizález, avizora un posible recrudecimiento de la censura a los medios que informen situaciones inconvenientes al poder, y también advierte de una profundización de la crisis interna a raíz del aumento del dominio institucional del chavismo a partir de esas “votaciones”, como prefiere llamarlas

 

—¿Qué opina de la “campaña” electoral desde el punto de vista informativo?

 

Estamos en presencia de una campaña yo diría atípica, no es una campaña en la que el grueso importante de la población, incluso según algunas encuestas la gente del chavismo, no está mayoritariamente ganada a votar, y probablemente allí ocurran cosas en términos de control político que tiene el gobierno de Maduro sobre ese sector social, pero en general no hay un ambiente electoral y eso se debe a varias razones: el tema pandemia por un lado, que es lo que tenemos más presente hoy en el país, el país ha estado paralizado varios meses con una población que vive del día y que ha pasado muchas penurias, entonces toda la expectativa que puede haber con una cierta normalización tiene que ver más con la posibilidad de recuperar algún tipo de ingreso. Pero el gobierno quiere una normalización para vendernos una idea de que hay una situación normal y que las elecciones se van a realizar en un país normal, cuando la mayoría la población está enfocada fundamentalmente en su sobrevivencia, eso hace que cualquier iniciativa política, bien sea las elecciones del 6-D que convoca el régimen o la consulta popular que convoca Guaidó no estén generando mucha expectativa en los ciudadanos.

 

—¿Cuáles son los mayores vacíos y deficiencias informativas que identifica a escasas semanas del 6-D?  

 

Algunos medios han optado por hacer caso omiso, no prestarle atención a eso que está ocurriendo, hay otros medios que son críticos y sí lo están tomando en cuenta. Nosotros en Cotejo y el Observatorio de Fake News participamos en una iniciativa llamada Venezuela Verifica y si bien no somos quien le va a dar legitimidad o no a esas elecciones, en lo que estamos claros es que lo del 6 de diciembre será un acto político y por tanto como periodistas nos corresponde explicarle a la ciudadanía todo lo que rodea esos hechos.

 

Y luego tenemos los medios del Estado o los medios privados, pero son afines al Estado como Globovisión, El Universal, que tienen una cobertura no exactamente periodística, sino propagandística del 6 de diciembre, porque pues nos pintan unas elecciones en un país ideal que no existe, solo hablan de unas condiciones que verdaderamente no existen y solo citan a los voceros gubernamentales.

 

—¿Cómo cree que será el tratamiento desde el poder hacia la dinámica informativa el 6D?

 

Es un hecho y se ha venido demostrando a lo largo del tiempo que cada vez que hay un hecho político importante en esos contextos cuando no son favorables para el régimen en esos momentos se agudiza la censura, entonces yo pronóstico que en torno al 6 de diciembre va a haber mucha censura, probablemente bloqueen portales informativos que estén dando cuenta de lo que ocurre, de repente si hay baja participación o los que muestren hechos irregulares en los centros de votación, lamentablemente ha sido una práctica.

 

—¿Cree que las medidas de bioseguridad que ha anunciado el régimen motivarán a la gente a votar?

 

El tema de las medidas de bioseguridad creo que se trata de un discurso oficial. Hay dos hechos que me ayudan a demostrar esto, la cobertura periodística de los simulacros, tanto del primero como del segundo, nos mostraban aglomeraciones de personas apiñadas, no sabemos si voluntariamente o no, pero en todo caso apiñadas en los centros de votación sin guardar distancias sociales, usando tapabocas de la manera más improvisada posible, entonces eso que vimos en los simulacros es lo que probablemente ocurra también el 6 de diciembre, el gobierno mantiene un discurso de la bioseguridad y es muy probable que a lo mejor en los centros de votación en Caracas, que es donde digamos está el foco periodístico mayor y van a estar listos los observadores, entre comillas, y las delegaciones diplomáticas, hagan un esfuerzo para que sí haya mayores medidas de bioseguridad, pero en el resto del Venezuela no hay medidas de bioseguridad en la vida cotidiana y dudo que se puedan establecer correctamente en los centros de votación.

 

—¿Cómo ciudadano considera que la jornada electoral del 6 de diciembre en Venezuela puede denominarse “elecciones» con todas sus letras?

 

En algunos de mis escritos he colocado el término “votaciones” pues una elección es si pudiésemos elegir libremente quiénes van a ser los diputados y eso no va a ocurrir porque se fueron estableciendo una serie de mecanismos a lo largo de los últimos tiempos que impiden que haya un voto libre en Venezuela. Yo apuntaría que va a ocurrir una  por un lado, si hubiese una participación libre también de todos los actores políticos en Venezuela yo apuntaría que va a ocurrir una votación, va a haber un voto, no sabemos si va a ser tan minoritario cómo se pronostican las encuestas o tendrá un poco más de incidencias, pero en todo caso lo que ocurra ese día será una votación, no una elección, y podemos ya predecir que ese día tendremos voceros pronosticando que a partir de 6 de diciembre y PSUV va a controlar la Asamblea Nacional. Eso ya está cantado.

 

—Como elector, ¿está de acuerdo con que los factores democráticos de la oposición no hayan participado?

 

Creo que es legítimo que los actores políticos de oposición hayan llamado a la abstención, pero creo que fue más inteligente la posición de Henrique Capriles de haber participado inicialmente y luego retirarse, a aunque luego terminó siendo muy llamativo su silencio, porque efectivamente uno podía esperar que al retirarse hubiese denunciado todo lo que estaba ocurriendo en materia electoral. La abstención a priori como estrategia no creo que sea válida, pienso que abstenerse tendría que prever algo más; es decir,  no vamos a votar pero vamos a hacer tal cosa. Y me parece que algo que se viene observando en todos los factores políticos democráticos no solo es la fragmentación, donde hay posiciones distintas legítimas en una democracia o en movimiento que se pretende democrático, sino que no hay canales para unificar criterios; por un lado una figura como María Corina Machado dice una cosa, otra figura como Juan Guaidó dice otra y otra figura como, por ejemplo, Henrique Capriles dice otra; perfecto, pero ellos no tienen un espacio común dónde discutir las estrategias, dónde definir qué se va a hacer y si van a hacer algo juntos, eso no está ocurriendo, para mí eso es lo más grave, no que existan distintas posiciones, sino que no se haya generado un espacio de discusión común. Eso por mencionar unos nombres, por personificar, pero en realidad debería ser una mesa orgánica de la oposición democrática, una instancia, un espacio común democrático.

 

Yo pienso, y me hago, eco de un documento de la Conferencia de Obispos de Venezuela en el que plantean que la abstención en sí misma no basta, que el liderazgo político está obligado a hablarle al país en otros términos, y creo que esa forma un tanto desordenada de presentar la consulta popular no creo que sea la respuesta.

 

—¿Cómo ve el futuro cercano de las instituciones en Venezuela a partir del 6D? ¿Qué puede ocurrir con la pérdida de único espacio institucional legítimo en manos de la oposición democrática?    

 

Las votaciones van a alargar el dominio del chavismo sobre las instituciones; es decir, en los dos últimos años la comunidad internacional, alrededor de unos 60 países, han dicho el único poder legítimo que existe en Venezuela se llama la Asamblea Nacional, y el chavismo va a dinamitar eso; lo que quiere decir que todos los poderes públicos en el país van a pasar a ser ilegítimos, pero el chavismo ya lo sabe y ha convivido con eso, ha logrado subsistir teniendo una Asamblea Nacional Constituyente no legitima, teniendo un presidente no legítimo. Por lo que creo que en términos políticos debemos entenderlo no en la discusión de la legitimidad, sino del control del poder, el chavismo necesita controlar la Asamblea Nacional, eso le facilitará la relación con sus socios, con Rusia, con China, con Turquía y con algunos países e instituciones como la Corporación Andina de Fomento, por ejemplo, con los cuales pueda contraer deuda, eso profundizará la crisis interna. No veo ningún cambio positivo a partir de lo que ocurra el 6D.

 

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