ATAQUE A LA AUTONOMIA UNIVERSITARIA

Román J. Duque Corredor

  1. Ataque al credo democrático universitario

La reciente sentencia de la Sala Constitucional, Nº 324 del 27 de agosto de  2019, que desconoció la autonomía universitaria, no solo es un atentado contra la Constitución, sino contra la esencia misma de la sociedad democrática, que según el Preámbulo es el fin supremo que se tuvo presente para aprobar un nuevo texto constitucional; puesto que es un crimen contra la educación, que, dentro de los fines esenciales del Estado, es un proceso fundamental para alcanzar dichos fines, como se proclama en el artículo 3º, de dicho Texto; y que se fundamenta en el respeto a todas las corrientes del pensamiento, como se define constitucionalmente la educación en el artículo 102, de la misma Constitución.  

La  referida Sentencia, además de violar la garantía institucional de la autonomía universitaria, consagrada en el artículo 109 constitucional, al imponer un sistema electoral violatorio de la  naturaleza de las universidades de comunidad espiritual de profesores y estudiantes, al sustituirlo por un sistema de clases sociales; y  al   suspender y remover sus autoridades;  sirve al propósito del presente régimen de violar el recinto universitario mediante la designación de autoridades interinas, para asumir su control  e implantar una educación superior contraria a la libertad de cátedra, al pluralismo propio de la democracia y al pensamiento universal abierto a todas las corrientes.   Es, por este atentado,  que considero un deber exponer el credo universitario que desde el advenimiento de nuestra democracia, en 1959, ha sido uno de sus valores fundamentales; para patentizar a la opinión nacional e internacional el crimen de lesa cultura que representa la mencionada sentencia. 

2.      La constitucionalización de la autonomía universitaria y las libertades universitarias.

Para  reforzar la libertad de enseñanza correspondiente al derecho de educación, la Constitución elevó a norma constitucional la autonomía universitaria, que implica el derecho de las universidades de autorregularse y de autodeterminarse administrativamente, y sobre todo de definir sus propios planes de estudio y de investigación,  que si bien puede regularse por el legislador y supervisarse  por el Ejecutivo Nacional para garantizar la calidad de la instrucción,  no pueden  anular su núcleo esencial.  

Con la consagración constitucional de la  autonomía universitaria,  se fue  consecuente  con el pensamiento civilista del  Libertador,  frente  a la  tendencia  intervencionista  en las  universidades, contenido en los  Estatutos Republicanos de la Universidad de Caracas, del 15 de  julio de 1827, de  contemplar para  la  institución   universitaria  su  autonomía y  un “robusto patrimonio económico”, y  su propio gobierno, para “su buen funcionamiento académico y  administrativo”[1]. Pensamiento al  cual  el  Licenciado Luis  Sanojo  le  dio basamento jurídico, al  elaborar, en 1868, el Proyecto de Ley sobre la  Organización de las Universidades,  que  contempla la potestad  gubernativa de las universidades para  su claustro, y que  lo convierte en el  precursor de la autonomía universitaria  en Venezuela[2].

Además, que la  autonomía  universitaria entendida  en  su verdadero sentido de garantía del ejercicio  libre  de pensamiento, de enseñanza y  de cátedra, y no  de  prerrogativas  económicas  o sociales, como  lo  fue  la universidad  medieval,  es  la mejor  protección de  la  libertad y la  democracia,  como  se  ha  demostrado  históricamente,  frente   a los gobiernos autócratas  que pretenden  poner al servicio  de una  ideología  o de un  partido, o  de  un  Presidente,  la  institución  universitaria,  con el argumento de que su  autonomía ampara intereses egoístas y   privilegiados. Por ello, los Estados totalitarios y los gobiernos autoritarios, personalistas o tumultuarios, anulan la autonomía universitaria.

Por tanto, en el presente Siglo globalizado, y en los momentos actuales en Venezuela, el trinomio Universidad,  Autonomía  y Democracia, sigue  siendo no sólo inseparables sino indispensable para  que las universidades puedan  cumplir su misión como  institución generadora, depositaria  y  difusora  de  los  altos  valores culturales,  espirituales y  sociales  de la Nación, y  base  de  nuestra democracia  social; lo  cual exige,  como doble  condición necesaria  para  su  propia  existencia: la  libertad de  pensamiento y su  extracción democrática, en palabras del fallecido y extraordinario científico del derecho público,   Antonio Moles Caubet[3]

Dicha autonomía, en consecuencia, tiene que defenderse ya que descansa en los siguientes elementos fundamentales: 1) La potestad para orientar sus planes de estudio y de  investigación de  su  sistema  de  educación. 2) La capacidad para darse libremente su propia organización académica y de concretar su libertad de enseñanza y económica. 3)  La reserva legal, en el sentido que sólo por ley puede limitarse la libertad de las universidades, sin que se afecten sus elementos esenciales y únicamente para permitir la supervisión de la  calidad de la instrucción y la  observancia de  las  grandes  directrices de la  política  educativa. 4) La inviolabilidad del recinto universitario como medio de protección de la autonomía universitaria. 5)  El derecho de los profesores y estudiantes, principalmente, como miembros de la comunidad universitaria, de participar en los  órganos  de gobierno de las  universidades y en sus  decisiones. Y, 6) La existencia de un sistema verdaderamente democrático y de respeto pleno a las libertades públicas y a  los  derechos humanos que garantice efectivamente la autonomía  universitaria[4].

  • Consideración Final

La dictadura en la cultura hace de las universidades campos de guerra como define este accionar la magister Delfina Doval, de la Universidad Nacional de Entre Ríos, en el marco de la Exposición “40 años del Golpe (1976-2016)”, en la República de Argentina. Y  que llama  “la ley de la peste’, tal como es descrito en la obra de Camus,  en el sentido de  la  persecución para sacar de las universidades  las ideas  que pudieran  ser contagiosas  para la sociedad, bajo la ideología del  vaciamiento y el “disciplinamiento” en las instituciones educativas para organizar la sociedad de arriba hacia abajo; o de abajo hacia arriba,  utilizando la demagogia del gobierno paritario en las instituciones universitarias, como un escenario de lucha de clases. En ese orden de ideas del accionar de las dictaduras en la cultura, la Dra. Carolina Kauffmann, de la misma Universidad, considera que el sistema consiste en   vincular la política educativa con la política de la dictadura, y uno de los mecanismos de esa vinculación es destituir las autoridades universitarias y sustituirlas por   colaboradores en las universidades[5].

La historia demuestra, que ese accionar no acaba con el espíritu democrático y pluralista universitario, porque las ideas no se matan. Por lo que las Facultades de Ciencias Jurídicas y de Derecho, tienen la responsabilidad en el claustro universitario, de denunciar la sentencia Nº 324, de fecha 27 de agosto de  2019, como un crimen contra el derecho a una educación libre y universal ya que va contra la razón de ser la universidad una comunidad de intereses espirituales que reúne a profesores y estudiantes en la tarea de buscar la verdad y afianzar los valores trascendentales del hombre.

 Caracas, 3 de septiembre de 2019


[1] “Estatutos  Republicanos de la  Universidad  Central de Venezuela 1827, Coediciones del  Rectorado P 6, Caracas, 1987.  Cfr, Carmona Rodríguez, Miriam, “Autonomía  Universitaria, en el  pensamiento del  Licenciado Luis Sanojo: Siglo XIX”, Universidad  Central de Venezuela, ediciones de la  Biblioteca, EBUC, Colección Temas, pp. 35.36., Caracas, 2002.

[2] Carmona Rodríguez, Miriam, “Autonomía  universitaria en el  pensamiento del  Licenciado Luis  Sanojo: Siglo XIX”, antes  citado, p 41.

[3] “El concepto de autonomía universitaria”, en Estudios de Derecho Público, Universidad Central de Venezuela, Caracas, 1997, página 271.

[4] Moles Caubet, Antonio, Obra citada.

[5] “Miradas sobre la universidad en tiempos de dictadura” (https://www.fcedu.uner.edu.ar/?p=15988

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