6 julio, 2020

En Venezuela la pandemia se atiende con represión

En Venezuela, como en la mayoría de países no democráticos, la pandemia decretada por el Covid-19 ha dejado al descubierto el carácter claramente autoritario de un régimen que se niega a afrontarla con las medidas sanitarias prescritas por la OMS y utilizadas por la mayoría de las naciones, sino que, por el contrario, utiliza a funcionarios militares y policiales que se ocupan de reprimir a todo aquel que, en su criterio, viole las medidas de distanciamiento social, confinamiento y uso del tapabocas. Los derechos a la salud, a la libertad y al libre tránsito son sólo algunos de los tantos que son violentados a diario en un país donde la represión ya marcaba la pauta, pero que con el pretexto de la pandemia aumentan tan exponencialmente como el contagio mismo.

Quienes desde el régimen se encargan de dictar las pautas para evitar el contagio imponen el uso obligatorio del tapabocas, pero no lo proporcionan aún a quienes no pueden comprarlo, que son millones de personas en el país. Igual ocurre con el distanciamiento social, lo que ha sido una de las formas más efectivas para frenar el contagio; sin embargo, nos encontramos con situaciones de aglomeración pese a la presencia de militares, por ejemplo, afuera de los bancos para el pago de las pensiones, que lejos de controlar con respeto aplican un trato represivo.

Por otro lado, se exige que de presentar algún síntoma los ciudadanos lo manifiesten a los centros hospitalarios, pero allí o no son atendidos o son obligados a permanecer en aislamiento sin la debida atención; por el contrario, los mantienen en cautiverio y terriblemente agredidos, tal como se ha visto en videos hechos por los mismos “pacientes”, donde denuncian que no reciben atención médica ni se les proporciona siquiera el servicio de agua y de alimentación. Por ello, el ciudadano está literalmente preso, quien logra huir de esa moderna prisión en la cual han convertido algunos centros de salud tiene la amenaza de ser buscado como delincuente y apresado sin importar que el contagio aumente, pues al parecer lo trascendente es ejercer la represión a costa aún de más contagios.

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