Juan Carlos Torcat: “La corrupción le ha hecho mucho daño al ciudadano”

En un país corroído por la corrupción en casi todos los ámbitos y escalafones de la sociedad aún hay quienes confían en que esa misma sociedad es capaz de combatirla y de evitar que se enquiste como un mal incurable. A esa labor de persistencia y convicción hizo su apuesta Juan Carlos Torcat, abogado especialista en Criminalística y en Ciencias Penales y Criminológicas que en 2008 fundó la Organización para la Prevención Nacional de la Corrupción (Orpanac), de la cual es su director

―¿Cuándo fue fundado Orpanac y cuál es la labor realiza?

―Orpanac es una ONG que desarrolla programas de educación y prevención nacional de la corrupción. La organización fue fundada en julio del año 2008, tenemos 11 años trabajando en pro de la cultura anticorrupción, pues consideramos que las consecuencias y las causas de la crisis que vive el país tienen están relacionadas con la corrupción. Operamos en Nueva Esparta y en Caracas.

―¿Y de qué manera trabajan para combatir la cultura de la corrupción?

Como ONG tenemos cuatro pilares fundamentales: la educación cívica anticorrupción con la cual tratamos de concientizar y educar a los ciudadanos sobre las causas y las consecuencias de la corrupción en Venezuela, les explicamos cuál sería la forma de participar para ayudar a combatir la corrupción, les enseñamos qué es la contraloría social, cómo se ejerce y las vías con las que cuenta el ciudadano para denunciar la corrupción. Con este enfoque vamos a las escuelas públicas y privados, y les enseñamos a los niños qué es la corrupción y la transparencia. El año pasado creamos 11 observatorios ciudadanos de gestión pública, uno por cada municipio en Nueva Esparta, ellos nos dan información para ver si es necesario se emprender una investigación. También tenemos convenios con las alcaldías y la gobernación de Nueva Esparta para formar a los funcionarios públicos en materia de transparencia y el derecho al acceso a la información pública. Hemos impulsado páginas web de alcaldías para que muestren su gestión, también estamos impulsando la ley de transparencia en la gestión pública del estado Nueva Esparta.

Estamos en un convenio con la gobernación para producir políticas públicas en materia de derechos humanos y transparencia; también trabajamos conjuntamente para crear la oficina de transparencia de la gobernación, allí mediremos la respuesta del Ejecutivo regional a las solicitudes de acceso a la información pública. Además, tenemos un centro de denuncias para que las víctimas de casos de corrupción o quienes sepan que se están cometiendo actos de corrupción denuncien. Les damos asesoría y acompañamiento de manera gratuita. Hacemos eventos públicos para llevar los temas de corrupción y transparencia a la gente, organizamos concursos de ideas anticorrupción y creamos la cátedra universitaria Ética Pública y Transparencia en la Universidad de Margarita (Unimar).

―¿Del momento en que se fundó Orpanac hasta los días que corren la corrupción ha avanzado o retrocedido?

―En 2008 Venezuela se ubicaba en el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC), publicado por Transparencia Internacional, en el medio del ranking, en el puesto 90,  porque incluye a 180 países.  En 2018, es decir, en el transcurso de 10 años, Venezuela ha bajado casi 60 puestos en esa lista, de la mitad descendimos al final de la lista. De América somos el país más opaco en cuanto a gestión pública, estamos por debajo de Haití. En 2018 Venezuela estaba en los últimos 10 puestos del planeta, por debajo incluso de países africanos.

Lo que eso quiere decir es que la política de Estado de este régimen ha sido generar corrupción y permearla hasta la sociedad. Han creado el ambiente perfecto para que de forma intencional la sociedad participe en la corrupción y eso nos ha llevado a ser uno de los países más corruptos del mundo. Ha sido intencional incitar a que todo el aparato del Estado sea corrupto y la sociedad también con el objetivo de permanecer en el poder y controlar a la sociedad.

―¿La crisis económica ha influido en que la corrupción haya dejado de ser una actividad exclusiva de los funcionarios del sector público y haya permeado a la sociedad?

―Creo que hasta cierto punto es un tema de necesidad que funciona en ambos sentidos, por ejemplo, para obtener servicios, hacer un trámite para la obtención de un documento porque por las vías regulares no es posible, para tener acceso a casi cualquier cosa, es muy poca la gente que puede escapar de ello, está el que por necesidad recurre a quien ejerce la corrupción y al hacerlo la fomenta y el que se ha corrompido, y eso lo ha permitido el Estado de manera maliciosa. Pero por nuestra experiencia sabemos que hay mucha gente que quiere que esto cambie porque la corrupción le ha hecho mucho daño al ciudadano.

―¿Pero estarían dispuestos a cambiar quienes se han aprovechado de la situación y se han dedicado a revender, a cobrar montos excesivos por gestionar algún trámite, por ofrecer algún servicio?

―Tanto en las comunidades como en las instituciones de gobierno local y regional donde hemos estado desarrollando nuestra labor hemos encontrado que hay consciencia de que debemos cambiar como sociedad, hemos notado mucha receptividad de parte de los ciudadanos y funcionarios públicos de que el futuro no puede ser como el pasado, y me siento muy contento de ver que la gente quiere participar de ese cambio. Eso es importantísimo.

Sin embargo, para que esa conducta cambie es importante a quién vamos a elegir en cargos de elección popular, porque el venezolano conoce bien el peso del Estado y sabe respetar a un Estado que hace valer la ley, es consciente de qué es un delito o una actividad ilegal, incluso sabe que puede ser castigado en un Estado con autoridad que hace valer las normas.

―¿Quiere decir que la actual corrupción en todos los ámbitos solo acabará cuando haya un cambio político, y realmente de haberlo podrá combatirse en el plano del ciudadano común?

―Sí, básicamente lo que hay que hacer es elegir bien, hay que tener mucho cuidado con quiénes elegimos para cargos públicos, una de las cosas positivas que ha surgido en los últimos años es que cualquier venezolano entiende los impactos de la corrupción, ya saben lo que ha pasado y lo que puede pasar en un país donde el gobierno es corrupto y las políticas públicas están afectadas por la corrupción. Ahora la población es mucho más consciente y está alerta de lo que puede pasar. Eso es muy importante. Nosotros le decimos a las instancias de gobierno local y regional con las que hemos trabajado que la mayor responsabilidad con los ciudadanos recae en ellos, que depende de ellos que haya o no corrupción, y que es más directo y efectivo que ellos mismos transmitan a sus empleados esa cultura anticorrupción a que lo haga una ONG.

Usted dice que trabajan con alcaldías y la gobernación, pero en Venezuela son casi inexistentes la transparencia y el acceso a la información pública, todos los niveles de gobierno son opacos. ¿Cómo ha sido la experiencia de intentar fomentar la transparencia en el sector público y cómo lograr que pueda haber contraloría social para hacerle seguimiento a la función pública?

―Aunque los gobiernos en sus distintos niveles tienen la obligación de rendir cuentas y ser transparentes es muy difícil y más en nuestro caso donde se ha hecho tanto daño por corrupción y ha habido tanta impunidad, entonces que los gobernantes rindan cuentas abiertamente y por su voluntad es difícil, si no imposible, por ello debe haber presión de la sociedad civil a los gobernantes para exigir, por ejemplo, buenos servicios públicos y respuestas a sus demandas, eso es muy importante, que ellos sientan que hay una ciudadanía consciente, dispuesta a hacer contraloría social, interesada en la supervisión de la gestión pública, porque aun cuando puede que no veamos resultados en este momento es una presión que hay que hacer, incluso para lograr cambios a futuro.

CORRUPCIÓN Y JUSTICIA TRANSICIONAL

―La corrupción en Venezuela ha conllevado a la crisis asistencial, a la crisis alimentaria, al colapso del sistema eléctrico y del sistema hidrológico, debido a la corrupción ha habido graves violaciones a los derechos humanos de la población. ¿En el caso de una transición a la democracia cómo deberían abordarse estos hechos?

―Lo principal es esclarecer los casos de corrupción causantes de la crisis, así como identificar e investigar a las personas involucradas y los métodos utilizados en esos casos de grave corrupción para que puedan repatriarse los recursos malversados. Desde el punto de vista moral es importantísimo para un país que se aclaren estos casos y que los ciudadanos vean que sí se puede hacer justicia con esos casos de corrupción y que los responsables son sancionados económicamente.

¿Eso implicaría que las investigaciones por la grave corrupción vinculada a la crisis humanitaria sean incluidas en algún mecanismo de la justicia transicional? Sería un elemento atípico en comparación con los procesos de transición ocurridos en el resto del mundo

―Claro, es atípico pero es uno de los causantes de las violaciones a los derechos humanos de los venezolanos, y esos hechos de corrupción son tan importantes como las torturas, las muertes a manos de organismos del Estado, los presos políticos, las graves lesiones causadas a manifestantes, por ejemplo, y en ese sentido las organizaciones de la sociedad civil que trabajamos en temas de transparencia tenemos un papel determinante.

―¿Qué le recomendaría a quienes asuman el poder en la transición para que esos hechos graves de corrupción no se repitan?

―Pienso que en Venezuela se debería crear una coalición nacional contra la corrupción en la que participen académicos, jueces, expertos y la sociedad civil para que puedan ser observadores y aportar datos. Esa instancia trabajaría en los casos de corrupción de manera objetiva y les haría seguimiento para evitar que haya impunidad. Debe ser de carácter nacional, pero con representación de todos los estados porque hay casos que afectan severamente a las regiones e hicieron mucho daño.  Opino que esa coalición debe funcionar por 20 años para investigar y evitar que ocurran graves hechos de corrupción nuevamente. Lo otro que se debe lograr son los tribunales especializados en materia de corrupción.

―Y a la gente, ¿qué le recomendaría ante un eventual proceso de transición para que asuma compromisos con la lucha anticorrupción?

―Lo que en general les decimos a todos en nuestros talleres: imagínense qué pasaría si elegimos a un Presidente que sea transparente en el uso de los recursos y en la rendición de cuentas, que sea cero permisivo con la corrupción, eso permitiría que las cosas en el país cambiaran de manera mucho más rápida y los venezolanos nos prepararíamos y adaptaríamos a esos cambios, porque el venezolano está ansioso de eso, el venezolano es trabajador, competente y luchador, quiere un mejor país y está dispuesto a ser parte del cambio.

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