La permanente violación a los derechos a la privacidad y confidencialidad es una constante en Venezuela

Quienes detentan el poder en Venezuela han construido un sistema para controlar a los ciudadanos a través de diferentes formas: otorgamiento de bonos, cajas de alimentos, creación de casas de alimentación, casas de la salud, incluso con la creación de una moneda virtual que han denominado petro, utilizando para ello la compilación de datos personales, ubicación y cualquier otra información, como tendencia política, que permita mantener una vigilancia permanente y directa de las actividades de las personas.

Un claro ejemplo de este entramado lo observamos en un video que ha circulado en redes sociales en el cual Freddy Bernal, dirigente del partido, muestra una maqueta de casas de un sector que clasifica con una bandera de diferentes colores para identificar a cuál partido político pertenecen quienes habitan en ellas, y explicando cuántos ciudadanos eventualmente votarían a su favor en un proceso eleccionario.

Ello revela una evidente y flagrante violación de los derechos ciudadanos a mantener una vida privada, a la intimidad y la confidencialidad, consagrados en el artículo 60 de la Constitución. Además, el uso de los datos personales y ubicación de cada ciudadano y su incorporación en listas que se diseñan otorgando carnets, como el de la patria, a través de los cuales se accede a ciertos beneficios económicos, son usados como medios de intimidación. Todo eso constituye una forma de coacción para obtener votos y, por si fuera poco, se tiene acceso y se utiliza información personal que impide a la ciudadanía mantener la paz y tranquilidad, toda vez que la confidencialidad de sus datos ha sido destruida, precisamente por quienes tienen la obligación de preservarla.

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