La protesta: un derecho humano violentado permanentemente en Venezuela

La Constitución de Venezuela establece en el artículo 68 que “los ciudadanos y ciudadanos tienen derecho a manifestar, pacíficamente y sin armas, sin otros requisitos que los que establezca la ley. Se prohíbe el uso de armas de fuego y sustancias tóxicas en el control de manifestaciones pacíficas ”. El ejercicio de este derecho humano fundamental ha perdido el sentido en nuestro país cuando quienes correspondan con el derecho a la protesta se han dedicado a pisotearlo durante casi dos décadas.

Para el 16 de noviembre fue convocada una nueva protesta ciudadana, una continuidad de las innumerables que ha tenido en todo el país protagonizado por docentes, enfermeras, médicos, jubilados, pensionados, transportistas, estudiantes. Ante esto, la respuesta que Nicolás Maduro ha desenfundado: “Ordené a la Milicia Bolivariana poner en marcha desde el 14 de noviembre hasta el 13 de diciembre el Plan de Fortalecimiento y Reforzamiento del Patrullaje de la Calle para algunos navegaciones de paz y felicidad. ¡Misión Especial para los Milicianos y Milicianas! ”Grupo que según él mismo indicó y suma más de 3 millones de milicianos. Maduro amenazó con tener «321.433 fusiles que están siendo distribuidos por las vías seguras de la FANB para nuestros milicianos».

Aunado a ello, pocos días antes del 16 de noviembre militares confirmados a la función, enfrentando con gas pimienta y ballenas de agua a un grupo de estudiantes que adoptaron al presidente encargado Juan Guaidó en una asamblea para convocar la manifestación; el régimen hace exactamente lo que la norma prohíbe. Es una pequeña muestra de la amenaza a los ciudadanos, mostrando que el régimen continuará con su intento de silenciar la voz disidente del pueblo que casi al unísono le exige respeto a su Constitución y todos los derechos que ella le otorga. El talante democrático y la necesidad de ponerle fin a esta destrucción dantesca pocas veces vista en un país nos mantendrá en pie a pesar de las armas y del odio del régimen.

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