25 mayo, 2020

No tenemos paz al no tener derechos

“La paz es posible cuando las personas no tienen hambre ni viven en la pobreza, no están oprimidos y disfrutan del éxito y la prosperidad”. Esas fueron las palabras pronunciadas por el secretario general de la Organización de Naciones Unidas, Antonio Guterres, el 21 de septiembre de 2018 con motivo de la celebración de los 70 años de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre.

En Venezuela millones de personas viven en la pobreza, se encuentran oprimidas y, desde luego, están muy distantes de las palabras éxito y prosperidad; por el contrario, nos hemos convertido en el país foco de atención del continente y de muchos otros países del mundo precisamente porque han colapsado todos los sistemas: el alimentario, el de salud, el de los servicios públicos como el agua, la electricidad; el sistema educativo, el de justicia, al punto que lo que ocurre en nuestro país ha sido considerado una Emergencia Humanitaria Compleja que se evidencia en una masiva y sistemática violación de los derechos humanos de los venezolanos que ha ocupado todo el abanico de violaciones posibles contra una población.

Por si fuera poco, ahora se agrega la gravísima circunstancia de tener al país atemorizado porque la ayuda solicitada por el régimen al gobierno iraní para traer gasolina e insumos para procesarla es a través de unos buques que se encontrarán con los traídos por EEUU para controlar el tráfico de estupefacientes. Eso provocaría un eventual enfrentamiento frente a nuestras costas del mar Caribe y, aunque ello no ocurra el miedo ya es un daño irreversible. Resulta paradójico que cuando países ofrecen ayuda humanitaria el régimen se niega obstinadamente a aceptarla aunque se empeña en recibir envíos del gobierno de Irán. Sigue este régimen dándole prioridad a sus intereses en franca violación de nuestros derechos humanos. Definitivamente no tenemos paz. El artículo 46 de la Constitución obliga al Estado a impedir la violación al derecho a la integridad física, psíquica y moral; sin embargo, son los que detentan el poder quienes vulneran este precepto con saña y roban la paz a la población.

 

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